Carta para mi Lusitanita Jerezana:
Sevilla, 12 de Abril de 2009
Querida Lusitanita Jerezana.
Precisamente estaba pensando en tí al leer tu comentario he recordado sabias palabras de una gran Baloo, amiga presente, siempre sonriente, que bailaba y cantanba, que nadaba y reía. Eres esa gran amiga, cuya voz me ayudó tantas veces a seguir caminando, aunque no lo supiera... Quizás nunca estuvimos tan unidas, como para compartir noches de fiesta, pero sin embargo siempre compartimos otras cosas que importan más. Hoy leo con tristeza [no puedo evitarlo], tus palabras que se empañan tras las lágrimas que no veo, pero siento en tí.
Nunca olvides que el trabajo solo es una forma de vida, que la elegiste porque tienes las manos llenas de gracias, alegrías y canciones para compartir. Que eres la que pone la mano en la frente al febril, la que sonríe siempre al decir Buenos Días, que llevas a fuego en tu corazón igual que yo una flor de lis roja y blanca que te marca como llena de pureza y pasión.
Nunca olvides reir como un lobato, la sensación que te llena cuando miras al fuego y piensas [delante del señor, mi dios, y por mi Honor...] estás hecha de promesas siempre cumplidas, de fuerza y de luz. Tus ojos son los que nos miran con alegría cuando los demás no sabemos como reaccionar. Tus brazos los que nos han levantado mil veces. Y aunque no lo creas, tus palabras están en mi siempre presentes.
Nunca olvides sacar tus fuerzas para seguir adelante, llora si has de llorar, pero no dejes que las lágrimas se te guarden por dentro y te pesen a la larga en el corazón.
Nunca olvides que hay amistad más fuerte, que la que la distancia puede entender.
Nunca olvides, que hay trenes y me planto donde estes si realmente necesitas, porque tú lo has hecho miles de veces por mí.
Nunca olvides mirar hacia delante, que el camino de detrás por mucho que haya dolido ha quedado atrás y has sobrevivido.
Ya sabes que yo no soy persona de grandes palabras, pero también sabes lo mucho, muchisimo que te quiero. A tí. A tu familia. A mi lusitanita. Siempre te he admirado, es algo que tienes que saber después de tantos años. Siempre tienes la risa en los ojos, la fuerza para sacar adelante todo lo que quieres, siempre tienes en tí misma las virtudes que todos buscamos. Siempre has perdonado [aunque te escupieran en las fichas de futbol que eran supercomlicadas] y nunca, jamás, nos has fallado. A ninguno.
Apenas tengo palabras para expresar lo grande que eres y lo que me tranquiliza tenerte cerca.
Ánimo, Guerrera.
Te vuelves a sentar
junto al fuego una vez más
para reflexionar
la ley y tu promesa.
Vuelves a meditar
viejas palabras del fundador
intentas recordar
alguna buena acción.
Y en tu interior
tu corazón
se encuentra triste
porque aun no ha cumplido.
Lo que un día prometió
por Dios y por su honor
sobre aquella bandera
de aquél bordón.
Te debes superar
ya todo queda atrás
la voz de un buen amigo
te recordará.
Scout que siempre estás
dispuesto a ayudar
allá donde haga falta
en cualquier parte.
No te debes parar
hay donde trabajar
por las cosas pequeñas
puedes empezar.