La vida es un remolino de sensaciones, a veces arriba, a veces abajo,
subiendo y bajando al son del viento que tú quieras tocar para mí.
Es cierto que a veces, las palabras hieren
profundamente... y también que en muchos momentos
no decimos lo que pensamos,
ni pensamos lo que decimos.
Lo que importa, realmente,
es que siempre encontramos la forma
de que el remolino nos lleve
a los sitios que queremos.
A sonrisas en las paredes,
tomar el té en el salón,
aferranos al mismo colchón,
buscarnos a tientas en la oscuridad,
y saber que siempre estamos ahí.
La vida es un remolino de sensaciones
y contigo todas son más fáciles.
