
Ya no sé dormir sola.
Cae la noche sobre Sevilla,
y todo me queda grande: la cama, la casa,
los clavos, la cruz...
Cada esquina se llena de vacíos y añoranzas,
no encuentro tus pies bajo el edredón
mientras te quejas de que te tape;
entra el sonido atronador por la ventana,
que siempre está cerrada si tú no estás.
Todos los Abriles se disfrazan de Noviembres
cuando no estás en casa.
Las sombras del pasillo me asustan,
atenta, remiendo el miedo en un rincón,
las horas se escurren despacio,
miro por el balcón,
me fumo un cigarro,
enciendo la luz,
paseo de un lado a otro,
[por no mirar el reloj]
Ya no sé dormir sola.
no tardes en volver