Mañana cumplo veintiocho años.
Cuando se acerca el 24 de Octubre una mezcla de melancolía y tristeza se adueña de mí. Siento como muchas cosas han cambiado, y otras se mantienen.
Miro hacia atrás inevitablemente. Me planteo muchas cosas y mi cabeza da tantas vueltas que no puedo dejar de pensar y pensar.
Siempre noto como se acerca, cuando la rueda gira con tanta fuerza, las hojas se caen y se deslizan, huele a castañas aunque hace sol... y calor.
Hace un año, una noche como hoy, cenaría con mis amigos en el Zarabanda.
Tomaría un tiramisú delicioso de postre.
Un día como mañana, despertaría preparando una mochila para ayudar a Maro con el desayuno del sábado.
Un día como pasado mañana, me sentaría en el Sotillofrente al fuego, dejando que mi mente se calme en el arrullo de un campamento.
Las cosas no son como siempre, porque siempre cambian.
Ya está.
Uno más.

¿Y para qué?