Me duele el silencio. Me duele tu silencio. Me duelen tus mentiras.
Aristóteles decía que era amigo de Platón, pero más amigo, si cabe, de la verdad. Porque Platón era un poco mentiroso, él creía que se podía mentir, y mientras Aristóteles, Kant y San Agustín se tiraban de los pelos. Strauss defendía la mentira diplomática, Platón la mentira noble (¿otras dos palabras contradictorias? inteligencia militar) y así, cada uno en su casa se busca la excusa más válida.
Y es que las mentiras son parte de la vida, aprendemos a vivir con ellas, porque como dice House, "todo el mundo miente", ¿será verdad?
San Agustín (del que no soy muy amiga, todo hay que decirlo) decía que existen ocho tipos de mentiras: la que engaña sobre religión,;la que hace daño y no ayuda a nadie; la que hace daño pero ayuda a alguien; las que son por defecto, por placer de mentir (¿?); las que se hacen para alagar a otro y que se sienta querido; las que no dañan y ayudan a otro; las que no dañan y salvan vidas ajenas; las que no dañan y salvan la honra de otro.
Tomás de Aquino, (este me cae mejor), afirma que hay tres tipos de mentiras: la útil, la graciosa y la malvada; y de estas solo la última es pecado mortal (una manía cristiana, esto de los pecados)
Mentiras y más mentiras: piadosas, por error, a sabiendas, por omisión. Callar lo que debimos decir es la peor de las mentiras. Puede que sea verdad que mentiroso no es lo contrario de sincero, aunque sincero si es lo contrario de mentiroso.
Ultimamente pienso mucho en las mentiras. Cosas que dicen o no, pero que de un modo o de otro evitan la verdad y la realidad. Todo es relativo, pero cuando sientes que algo no es cierto, las cosas se tambalean por si solas. Mentir por omisión, rompe la honestidad, la confianza de modo irrecuperable. Mentir por piedad nos demuestra lo poco que queremos al otro. Mentir por error acaba siendo destructivo. Mentir a sabiendas es quebrar el sentido de las cosas.
No sé cuantas veces, me dí de ostias con el mundo por no mentir. Por no omitir lo que pienso.
Pero no soporto el silencio, de la mentira por omisión. Por si que tus palabras me pueden dañar, como puñales, ¿qué no van a hacerme tus silencios? Me duele el silencio. Hazme llorar con la verdad, para que no me destruyas con tus mentiras.
Asi que, por favor, no me mientas: me haces daño.