A veces pienso en muchas cosas. Otras veces no pienso en nada y esa es una de las grandes verdades del mundo. De pronto dejo la mente en blanco y dos segundos después pienso, ala! no estaba pensando en nada, pero ya no puedo dejar de pensar que no pensaba...
Hoy pienso en lo que creo y en lo que creen. Hoy, alguien que considera que es mejor que los demás por sus creencias ha decidido iluminarme con sus ideas absurdas como si yo no tuviera mis propias creencias. ¿Dónde está toda esa humildad que predicaba tu dios? Por suerte para mí, no creo en tu dios de madera.
No creo en tu dios de madera, al que rezas de rodillas y te judga porque él todo lo sabe, lo ve y lo entiende mejor que tú.
No creo en tu dios de madera, al que usas de excusa para difamar y escupir a los que no creen en lo mismo que tú, incluso en su propia casa.
No creo en tu dios de madera, que encuentra la forma de perdonarte aunque seas de la peor calaña que ha pisado este planeta, solo porque se lo cuentas a un señor que se cree con el poder de absolverte de lo que haces porque no tienes conciencia, ni ética ni moral.
No creo en tu dios de madera, que te dice que debes pensar como si no tuvieras la capacidad de hacerlo por tí mismo.
No creo en tu dios de madera, que decide por encima del resto de las cosas.
No creo en la gente que dice que sabe lo que tu dios de madera quiere, piensa, siente o decide. Sólo es otra mentira.
No creo en tu iglesia que se llena la boca de grandes palabras; no creo en tu iglesia que pide pan para los pobres y se lleva las manos llenas de oro a una barriga rebosante, cuando les vendría mejor un poquito de anorexia...
No creo en tu iglesia que prefiera que la gente se muera de SIDA antes que repartir condones. Que coharta las libertades de las personas y se llena de orgullo de ello.
No creo en tu iglesia que aplastó a todos los que pensaban distinto a ella.
No creo en tu iglesia que quemó y mató a miles de personas porque no eran seguidores de tu dios de madera.
Pues claro que no; no creo en tu dios de madera.
Para escuchar:
Torquemada- Avalanch.
Tu dios de madera- Narco.
Torquemada, Avalanch Letra:
En tiempos de Dios sobre un altar,
su rostro surgió de entre tinieblas.
Sembrando el terror, llevando el mal,
torturas, horror, muerte y hogueras.
Cobarde y traidor,
oculto tras falsas creencias,
verdugo a la vez que orador
que se oía reír con cada condena.
La iglesia en sus manos delegó,
cayó y otorgó y ahora lamenta.
No importa tu edad ni religión,
no importa el color, sólo eres leña.
Ojos que no ven
corazón que no siente aunque pesa.
La historia os recuerda el error,
responded ante Dios o ante vuestra conciencia.
Sobre las llamas del terror nació
un canto a un nuevo ida, a un nuevo sol.
Sufre en silencio tu maldad, tu Dios
aún cura sus heridas y su dolor.
Ciego está
quien no mire atrás
y reconozca su error, su gran error.
¿Donde está
toda aquella humildad
que predicaba tu Dios?
¿Donde está?
Sobre las llamas del terror nació
un canto a un nuevo ida, a un nuevo sol.
Sufre en silencio tu maldad, tu Dios
te espera en la otra vida, con su bendición...
Ciego está
quien no mire atrás
y reconozca su error, su gran error.
¿Donde está
toda aquella humildad
que predicaba tu Dios?
¿Donde está?
Tu dios de madera, Narco Letra:
Intento cambiar de verdad,
intento escapar de no progresar quiero por fin rendirme,
retirarme de toda esta mediocridad.
Sumergido en esta desgana,
camino morao por la calle esperando que salga,
que aparezca un golpe de suerte que cambie mi vida,
que cambie mi alma, tan sucia de todo, de todo lo que me rodea,
tan llena de muerte, tan llena de muerte de muchos colegas,
tan llena de muerte de muchos colegas.
Y es que te hartas, revientas y al mundo le pegas patadas;
y es que te cansas de todo, y terminas no creyendo en nada.
Después de tanta miseria,
como quieres que siga creyendo que existe tu Dios.
¡Pues claro que no, no existe tu Dios de madera!
Pero sigo creyendo en tu iglesia,
en tu iglesia con propio país, presidente y bandera,
y con joyas, oro y dinero que muchos que mueren de hambre quisieran.
Nunca podréis multiplicar esos peces,
pero sí agrandar las riquezas en cuentas corrientes,
no lo entiendo, que vendan un poco de arte y le den de comer a esa gente.
Que vendan un poco de arte y le den de comer a esa gente,
que vendan un poco de arte y le den de comer a esa gente.
Y es que te hartas, revientas y al mundo le pegas patadas
y es que te cansas de todo, y terminas no creyendo en nada.
Después de tanta miseria,
como esperas que siga creyendo que existe tu Dios.
Pues claro que no, no existe tu Dios de madera...
¡Pues claro que no, no existe tu Dios de madera!
¡Pues claro que no, no existe tu Dios de madera!
Mierda de educación que te enseña a vivir como tú no deseas,
mierda de vida que nunca te da elección y te ciega.
¡A chuparla la boca!
Que suelta palabras que son mentiras,
¡a chuparla la boca cabrones!
¡a chuparla la vida!
Prósperas familias que viven de locura,
mentes más despiertas que buscan en la basura,
blasfeman y se cagan, en el Dios que todos adoran;
al margen de la sociedad esperan que llegue su hora.
Siiiiiiiiiiii....
Si nunca has tenido prejuicios,
ni nada que agradecer
vives tranquilo forzado en la calle.
¿A quién tienes que obedecer?
Al instinto, al estómago, al sentido de desconfiar,
pero nunca a políticos ni a dioses creados por la humanidad, ¡no!.
Pues claro que no, no creo en tu Dios de madera.
Pues claro que no, no creo en tu Dios de madera.
Pues claro que no, no creo en tu Dios de madera.
Pues claro que no, no creo en tu Dios de madera.