... y se quedó sentada pensando en lo que le había dicho. Y se dió cuenta de que el más absurdo de los gestos (no hacer) es el que más daño hace, y entonces se prometió volver a ser niña de nuevo, para poder empezar a hacer lo que esa tarde no había hecho.
Cuando de nuevo, vuelva a ser niña,
prometo pisar los charcos siempre,
comprarme unas botas rojas,
mirar las estrellas asombrada cada noche,
reir en tus hombros en vez de llorar,
encender las velas y apagar la luz.
Prometo cantar y silbar ante cada dificultad,
no dejarte en la estacada
o hacerte sentir mal.
Prometo encontrar las maravillas que se esconden
bajo el tenue sonido de la ignorancia.
Prometo descubrir los velos
y lucir el sol,
sembrar flores en el balcón,
asombrarme de lo usual,
perseguir a las gaviotas.
cantar a todas horas,
contestar como me plazca,
sin temor a ser maleducada,
abrir mi corazón y tener el alma libre.
Cuando de nuevo, vuelva a ser niña,
prometo vivir.

¿Me ayudas?