Es muy complicado encontrar tu camino para andarlo. Nadie puede dar con él salvo tú mismo, ni andarlo por tí. Ante mí se abren muchas puertas, unas me gustan más que otras. Algunas me resultan exrañamente familiares.
Las lunas cambian y se multiplican, iluminan y nos dejan sin luz. Nada pasa en vano.
Mientras prendo las velas de Rihannon y preparo los aceites esenciales, mi mente no para de dar vueltas a la Cabala Mística de Dion Fortune y mis sueños se llena de Isis aladas.
Y es que es muy complicado saber exactamente cual es el camino que debemos recorrer para alcanzar las metas. Cuanto más leo y más aprendo, menos sé. Curiosamente, no me importa especialmente. Algunas cosas son comlplicadas por el sencillo hecho de ser.
De un tiempo a esta parte, aprendo y leo, leo y aprendo, me lleno de ideas, de conocimientos, de caminos sin saber muy bien donde está el mío. Los caminos son complicados y en todas las encrucijadas Ella me mira, con su sonrisa y sé que piensa: Sigue andando, al final del camino, sólo estoy yo.

Los caminos son muy complicados.
Por eso no dejo de mirar y buscar el mío.
Caminante, no hay camino.