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          <title>Los mismos clavos, la misma cruz.</title>
          <link>http://www.losmismosclavos.es</link>
          <language>es-CL</language>
					<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 02:30:07 +0200</pubDate>
          <description>Entradas de Losmismosclavos.es</description>
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    			<title>Niebla</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=225</link>
    			<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 02:30:07 +0200</pubDate>
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    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[Esta ma&ntilde;ana me he levantado echando de menos. Pensando en la niebla que en esta ciudad, extra&ntilde;a, ajena y lejana en tantos sentidos, nunca llega a besar las calles. Echo en falta despertar en las noches de Julio y, al mirar por la ventana, descubrir el leve halo de la bombilla solitaria que hay en el prado frente a la ventana de la tenada. Porque aqu&iacute; no hay niebla. 
No existe esa sensaci&oacute;n de ma&ntilde;ana fresca, de humedad clara, de nubes a dos palmos del suelo. No se puede caminar atrav&eacute;s de lo que deb&iacute;a estar en el cielo y oler la tierra h&uacute;meda, la hierba mojada sin que haya llovido. Nadie se llama Pelayo aqu&iacute;... 
Aqu&iacute; nadie hace empanadas, no veo las vacas si miro a la derecha de mi casa, no hay paraisos al otro lado de la ventana. En esta ciudad nadie sabe de caleyas de laureles, ni de ablanos, no hay orbayo sorprendente, ni santinas a las que ver sin saber muy bien porque despiertan ese sentimiento extra&ntilde;o.
Echo en falta ir al Naranco, mayar sidra sin descanso, oler el llagar de anta&ntilde;o, dar a&nbsp; la parpayuela en la huerta, sentarme frente al mar. Las calles de Colunga, el mar de Lastres glayandu. Me faltan Sueves que observar, noches de camas con mantas, macanerus montes, vagamar....
Pero si me concentro a&uacute;n siento como me llama mi tierra, no la que me vi&oacute; nacer, sino esa otra m&iacute;a, la que corre por mis venas hechas de norte y niebla, hecha de mares grises y azules, de montes verdes, de cruzar desde Le&oacute;n y respirar tan, tan hondo como si fuera la primera o la &uacute;ltima vez que lo haces. &iquest;Podr&iacute;a la niebla recorrer el pa&iacute;s y venir a verme y traerme los olores y las sensaciones que echo en falta?
Puedo cerrar los ojos, y ver Asturias, como si estuviera all&iacute;, recorrer la galeria, la tenada, la huerta, tocar la figar, oler la tierra, sentir el mar, saborear un carbayon, bajar al r&iacute;o que corre a su ritmo en Ovaya, y sencillamente, estar all&iacute;, al otro lado de la niebla que nos separa.
Cerrar los g&uuml;eyus, nun sentir nada... solo la niebla... Solo la niebla.

&nbsp;
Encainada, me faltes. ]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>Esta ma&ntilde;ana me he levantado echando de menos. Pensando en la niebla que en esta ciudad, extra&ntilde;a, ajena y lejana en tantos sentidos, nunca llega a besar las calles. Echo en falta despertar en las noches de Julio y, al mirar por la ventana, descubrir el leve halo de la bombilla solitaria que hay en el prado frente a la ventana de la tenada. Porque aqu&iacute; no hay niebla. </p>
<p>No existe esa sensaci&oacute;n de ma&ntilde;ana fresca, de humedad clara, de nubes a dos palmos del suelo. No se puede caminar atrav&eacute;s de lo que deb&iacute;a estar en el cielo y oler la tierra h&uacute;meda, la hierba mojada sin que haya llovido. Nadie se llama Pelayo aqu&iacute;... </p>
<p>Aqu&iacute; nadie hace empanadas, no veo las vacas si miro a la derecha de mi casa, no hay paraisos al otro lado de la ventana. En esta ciudad nadie sabe de caleyas de laureles, ni de ablanos, no hay orbayo sorprendente, ni santinas a las que ver sin saber muy bien porque despiertan ese sentimiento extra&ntilde;o.</p>
<p>Echo en falta ir al Naranco, mayar sidra sin descanso, oler el llagar de anta&ntilde;o, dar a&nbsp; la parpayuela en la huerta, sentarme frente al mar. Las calles de Colunga, el mar de Lastres glayandu. Me faltan Sueves que observar, noches de camas con mantas, macanerus montes, vagamar....</p>
<p>Pero si me concentro a&uacute;n siento como me llama mi tierra, no la que me vi&oacute; nacer, sino esa otra m&iacute;a, la que corre por mis venas hechas de norte y niebla, hecha de mares grises y azules, de montes verdes, de cruzar desde Le&oacute;n y respirar tan, tan hondo como si fuera la primera o la &uacute;ltima vez que lo haces. &iquest;Podr&iacute;a la niebla recorrer el pa&iacute;s y venir a verme y traerme los olores y las sensaciones que echo en falta?</p>
<p>Puedo cerrar los ojos, y ver Asturias, como si estuviera all&iacute;, recorrer la galeria, la tenada, la huerta, tocar la figar, oler la tierra, sentir el mar, saborear un carbayon, bajar al r&iacute;o que corre a su ritmo en Ovaya, y sencillamente, estar all&iacute;, al otro lado de la niebla que nos separa.</p>
<p>Cerrar los g&uuml;eyus, nun sentir nada... solo la niebla... Solo la niebla.</p>
<p style=\"text-align: center;\"><img width=\"400\" height=\"300\" src=\"/userfiles/image/Imagenes/1158033503-3.jpg\" alt=\"\" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Encainada, me faltes. </p>]]></content:encoded>
					
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    			<title>Kesaruru</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=224</link>
    			<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 22:48:34 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=224#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[No s&eacute; que te ha pasado, ni porqu&eacute; de golpe nos lleg&oacute; un abismo que nos separaba. Ni si quiera fui consciente de que poco a poco la brecha se abr&iacute;a para separarnos m&aacute;s y m&aacute;s. Siempre fuiste t&uacute; quien todo lo comprend&iacute;a, y yo qui&eacute;n intentaba comprender.
No s&eacute; porqu&eacute; un d&iacute;a, buscando tus manos no encontr&eacute; nada; o buscando tus palabras ya s&oacute;lo escuch&eacute; el atronador sonido del silencio. Impasible, golpeando cada fibra de mi ser, el abismo se abr&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s.
No s&eacute; a d&oacute;nde se marcharon las tardes de sabor a caf&eacute; y az&uacute;car moreno, ni d&oacute;nde se esconden las manos que siempre me acunaban cuando se quebraba la voz; no s&eacute; d&oacute;nde quedaron las palabras que dec&iacute;an que hab&iacute;a que seguir, pese a todo, porque al f&iacute;n y al cabo, no hay m&aacute;s camino que el que se anda. En alg&uacute;n lado estar&aacute;n los paseos por Madrid, las noches en vela, las palabras que nadie m&aacute;s puede o&iacute;r...&nbsp; los ratos de silencio, las puestas de sol, amaneceres y estrellas, magia y sencillez.
En alguna cajita estar&aacute;n tus recuerdos, amontonados, esperando para ser removidos de nuevo. En alg&uacute;n rinc&oacute;n habr&aacute; regalos y sonrisas de las de antes, que yo siempre guardaba para cuando no quedaran m&aacute;s, porque al final, siempre llega el final.
Las calles se tornan pasillos aislados, caminos de nadie, de este mundo raro y extra&ntilde;o sin t&iacute;. Silencios rotos sin tu risa de cristal, han esparcido sus pedazos por las fr&iacute;as tardes que dejas a un lado.
Los d&iacute;as se escurren, despacio a veces, a veces deprisa, sin tener a qui&eacute;n contarle esas cosas que yo s&oacute;lo te contaba a t&iacute;.
La guitarra, se apoya en un rinc&oacute;n, serena, callada, porque al escribir versos no me dices: Ponles m&uacute;sica. Y, torpemente, acababa siempre poniendo m&uacute;sica a esas frases suicidadas al borde un papel manchado de caf&eacute; y calles, de gargantas quebradas, de salidas al campo, de viajes y m&aacute;s viajes.
Y tantos silencios, tanta distancia, tanto ir y venir en la vida, nos han llevado a caminos tan irreconciliables, que a veces, cambiar&iacute;a miles de cosas por volver a aquellos momentos en que ante una taza de caf&eacute; aguado, por la ma&ntilde;ana, mientras el sol se colaba por las ventanas de una casa jerezana, madrile&ntilde;a o benamahometana, con el pelo enrredado a&uacute;n en el sue&ntilde;o, y la voz ronca de cantar, nos mirabamos sonriendo y la vida se deten&iacute;a para cobrar sentido una vez m&aacute;s.
No s&eacute; porqu&eacute; un d&iacute;a te marchaste, y yo me qued&eacute; esperando a que decidieras volver. Que mi casa siempre fue tuya. Que si no te lo digo, ya lo sabes. Que...
&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?
&nbsp;]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>No s&eacute; que te ha pasado, ni porqu&eacute; de golpe nos lleg&oacute; un abismo que nos separaba. Ni si quiera fui consciente de que poco a poco la brecha se abr&iacute;a para separarnos m&aacute;s y m&aacute;s. Siempre fuiste t&uacute; quien todo lo comprend&iacute;a, y yo qui&eacute;n intentaba comprender.</p>
<p>No s&eacute; porqu&eacute; un d&iacute;a, buscando tus manos no encontr&eacute; nada; o buscando tus palabras ya s&oacute;lo escuch&eacute; el atronador sonido del silencio. Impasible, golpeando cada fibra de mi ser, el abismo se abr&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s.</p>
<p>No s&eacute; a d&oacute;nde se marcharon las tardes de sabor a caf&eacute; y az&uacute;car moreno, ni d&oacute;nde se esconden las manos que siempre me acunaban cuando se quebraba la voz; no s&eacute; d&oacute;nde quedaron las palabras que dec&iacute;an que hab&iacute;a que seguir, pese a todo, porque al f&iacute;n y al cabo, no hay m&aacute;s camino que el que se anda. En alg&uacute;n lado estar&aacute;n los paseos por Madrid, las noches en vela, las palabras que nadie m&aacute;s puede o&iacute;r...&nbsp; los ratos de silencio, las puestas de sol, amaneceres y estrellas, magia y sencillez.</p>
<p>En alguna cajita estar&aacute;n tus recuerdos, amontonados, esperando para ser removidos de nuevo. En alg&uacute;n rinc&oacute;n habr&aacute; regalos y sonrisas de las de antes, que yo siempre guardaba para cuando no quedaran m&aacute;s, porque al final, siempre llega el final.</p>
<p>Las calles se tornan pasillos aislados, caminos de nadie, de este mundo raro y extra&ntilde;o sin t&iacute;. Silencios rotos sin tu risa de cristal, han esparcido sus pedazos por las fr&iacute;as tardes que dejas a un lado.</p>
<p>Los d&iacute;as se escurren, despacio a veces, a veces deprisa, sin tener a qui&eacute;n contarle esas cosas que yo s&oacute;lo te contaba a t&iacute;.</p>
<p>La guitarra, se apoya en un rinc&oacute;n, serena, callada, porque al escribir versos no me dices: <i>Ponles m&uacute;sica</i>. Y, torpemente, acababa siempre poniendo m&uacute;sica a esas frases suicidadas al borde un papel manchado de caf&eacute; y calles, de gargantas quebradas, de salidas al campo, de viajes y m&aacute;s viajes.</p>
<p>Y tantos silencios, tanta distancia, tanto ir y venir en la vida, nos han llevado a caminos tan irreconciliables, que a veces, cambiar&iacute;a miles de cosas por volver a aquellos momentos en que ante una taza de caf&eacute; aguado, por la ma&ntilde;ana, mientras el sol se colaba por las ventanas de una casa jerezana, madrile&ntilde;a o benamahometana, con el pelo enrredado a&uacute;n en el sue&ntilde;o, y la voz ronca de cantar, nos mirabamos sonriendo y la vida se deten&iacute;a para cobrar sentido una vez m&aacute;s.</p>
<p>No s&eacute; porqu&eacute; un d&iacute;a te marchaste, y yo me qued&eacute; esperando a que decidieras volver. Que mi casa siempre fue tuya. Que si no te lo digo, ya lo sabes. Que...</p>
<p>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?</p>
<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Alas</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=223</link>
    			<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 11:07:30 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=223#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[- &iquest;Qu&eacute; te pasa?- pregunt&oacute; al revolverme.
- Me duelen las alas - respond&iacute; sinceramente.&nbsp;
Anoche me dol&iacute;an mucho las alas de mariposa que me est&aacute;n saliendo en la espalda, y no era capaz de encontrar mi sitio en la cama. Es un momento agotador, ese en que sabes que te est&aacute;s quedando dormido y las primeras im&aacute;genes del sue&ntilde;o llegan sin avisar, pero t&uacute; est&aacute;s despierto y el sue&ntilde;o no acaba de cuajar. Pasan las horas y el dolor en la espalda vuelve otra vez a taladrar y las esc&aacute;pulas sobran en el cuerpo.
Mientras me duermo, o no me duermo, las alas de mariposa empiezan a brotar y noto como molesta la cama contra ellas y pienso &quot;ma&ntilde;ana no podr&eacute; volar&quot;. El sue&ntilde;o me vence mientras las alas se expanden y al despertar, me sorprendo: no est&aacute;n.
&nbsp;

&nbsp;
Aunque yo, jurar&iacute;a que anoche, me brotaban alas...
&nbsp;]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>- &iquest;Qu&eacute; te pasa?- pregunt&oacute; al revolverme.</p>
<p>- Me duelen las alas - respond&iacute; sinceramente.&nbsp;</p>
<p>Anoche me dol&iacute;an mucho las alas de mariposa que me est&aacute;n saliendo en la espalda, y no era capaz de encontrar mi sitio en la cama. Es un momento agotador, ese en que sabes que te est&aacute;s quedando dormido y las primeras im&aacute;genes del sue&ntilde;o llegan sin avisar, pero t&uacute; est&aacute;s despierto y el sue&ntilde;o no acaba de cuajar. Pasan las horas y el dolor en la espalda vuelve otra vez a taladrar y las esc&aacute;pulas sobran en el cuerpo.</p>
<p>Mientras me duermo, o no me duermo, las alas de mariposa empiezan a brotar y noto como molesta la cama contra ellas y pienso &quot;ma&ntilde;ana no podr&eacute; volar&quot;. El sue&ntilde;o me vence mientras las alas se expanden y al despertar, me sorprendo: no est&aacute;n.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><img width="400" height="300" alt="" src="/userfiles/image/Imagenes/imagen794_redimensionado.jpg" /></p>
<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Aunque yo, jurar&iacute;a que anoche, me brotaban alas...</p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Necesito...</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=221</link>
    			<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 20:32:05 +0200</pubDate>
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    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[&nbsp;
Dicen que tienen una gran memoria.
Necesito uno que me recuerde que debo recordar
las cosas que olvid&eacute; desde ni&ntilde;a.
&nbsp;

&nbsp;
&iquest;qui&eacute;n me regala uno?]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\"><b>Dicen que tienen una gran memoria.</b></p>
<p style=\"text-align: center;\"><b>Necesito uno que me recuerde que debo recordar</b></p>
<p style=\"text-align: center;\"><b>las cosas que olvid&eacute; desde ni&ntilde;a.</b></p>
<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\"><b><img height=\"322\" width=\"400\" src=\"/userfiles/image/Imagenes/sola.jpg\" alt=\"\" /></b></p>
<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\">&iquest;qui&eacute;n me regala uno?</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Noche Jerezana</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=220</link>
    			<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 22:19:15 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=220#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[Se puso de puntillas porque quer&iacute;a tocar el cielo con las puntas de los dedos. Solo quer&iacute;a bajarse la luna a la cama, para que su luz y calor la velara cuando no pod&iacute;a dormir.&nbsp;

Y, descalza, de puntillas miraba la calle adormecida que fue el ric&oacute;n de su infancia, donde aprendi&oacute; a caminar y se cay&oacute; de la bicicleta que Melchor, Gaspar y Baltasar dejaron bajo una pila de libros; donde ri&oacute; y llor&oacute; a veces de alegr&iacute;a, a veces de tristeza; donde las calles se asombraban del olor del azahar y el vino que se escapaba de las bodegas; donde de ni&ntilde;a, jugaba con otras personas que un d&iacute;a crecieron y se marcharon; donde cada calle le parec&iacute;a tan &iacute;ntima y familiar como el pasillo de su casa; donde corri&oacute;, jug&oacute; al elastico y pas&oacute; miedo una noche de verano jugando al escondite.
Miraba las calles que un d&iacute;a la vieron crecer y cambiar, sin darse cuenta ella misma. Donde los zapatos pasaron de un 12 a un 41, sin ver como crec&iacute;a. Donde la besaron y bes&oacute;. Donde los rincones se llenan de recuerdos.
Vi&oacute; como las cosas eran iguales y tan distintas, que apenas pod&iacute;a reconocer los paisajes de su infancia, su adolescencia, aunque eran tan iguales... a ella le parec&iacute;an tan distintos. Hasta los bancos, las fuentes, las noches hab&iacute;an cambiado.
El olor de la azucarera era otro, o era el mismo, pero ella hab&iacute;a cambiando... y mientras sus pensamientos se enredaban con miles de recuerdos que bajaban la calle Medina, cruzaban el patio del Colegio San Jos&eacute;, paseaban por la calle Larga, llegaban a la Plaza Estevez, corrian con el aire en la Alameda del Banco, siempre r&aacute;pidos, la muralla, volv&iacute;an por Santiago, besaban la Porvera, el Arenal, la calle de los Bomberos, el&nbsp; cine olvidado del Astoria y volaba sobre el Retiro, el Parque Atl&aacute;ntico, Ciudasol, la calle Fresa, las Delicias, Caballero Bonald, Pescader&iacute;a Vieja, Divina Pastora, la plaza del Caballo,&nbsp; la Asunci&oacute;n, y la plaza Plateros que se llenaba de noches de antes, el parque de la Uni&oacute;n, paseos por el Poligono y risas en el Hontoria, y las noches de Comedia. La mente volaba y la dejaba sola, de puntillas, descalza, sin sentir m&aacute;s que ese aire que la llevaba por la oscura noche jerezana. No vi&oacute; que ten&iacute;a las llaves en la mano, pensando si salir a dar una vuelta, ahora que todo dorm&iacute;a y quiz&aacute;s, solo quiz&aacute;s, se manten&iacute;a como antes.
Una voz le pregunt&oacute;, &iquest;D&oacute;nde vas?
Y respondi&oacute; que no iba a ning&uacute;n lado, que se quedaba en el balc&oacute;n, donde pod&iacute;a tener los sue&ntilde;os que quisiera y donde nada hab&iacute;a cambiado. Al fin y al cabo, dec&iacute;a, los sue&ntilde;os caben en cualquier rinconcito.
&nbsp;]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>Se puso de puntillas porque quer&iacute;a tocar el cielo con las puntas de los dedos. Solo quer&iacute;a bajarse la luna a la cama, para que su luz y calor la velara cuando no pod&iacute;a dormir.&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><img src="/userfiles/image/Imagenes/balcón.jpg" style="width: 165px; height: 117px;" alt="" /></p>
<p>Y, descalza, de puntillas miraba la calle adormecida que fue el ric&oacute;n de su infancia, donde aprendi&oacute; a caminar y se cay&oacute; de la bicicleta que Melchor, Gaspar y Baltasar dejaron bajo una pila de libros; donde ri&oacute; y llor&oacute; a veces de alegr&iacute;a, a veces de tristeza; donde las calles se asombraban del olor del azahar y el vino que se escapaba de las bodegas; donde de ni&ntilde;a, jugaba con otras personas que un d&iacute;a crecieron y se marcharon; donde cada calle le parec&iacute;a tan &iacute;ntima y familiar como el pasillo de su casa; donde corri&oacute;, jug&oacute; al elastico y pas&oacute; miedo una noche de verano jugando al escondite.</p>
<p>Miraba las calles que un d&iacute;a la vieron crecer y cambiar, sin darse cuenta ella misma. Donde los zapatos pasaron de un 12 a un 41, sin ver como crec&iacute;a. Donde la besaron y bes&oacute;. Donde los rincones se llenan de recuerdos.</p>
<p>Vi&oacute; como las cosas eran iguales y tan distintas, que apenas pod&iacute;a reconocer los paisajes de su infancia, su adolescencia, aunque eran tan iguales... a ella le parec&iacute;an tan distintos. Hasta los bancos, las fuentes, las noches hab&iacute;an cambiado.</p>
<p>El olor de la azucarera era otro, o era el mismo, pero ella hab&iacute;a cambiando... y mientras sus pensamientos se enredaban con miles de recuerdos que bajaban la calle Medina, cruzaban el patio del Colegio San Jos&eacute;, paseaban por la calle Larga, llegaban a la Plaza Estevez, corrian con el aire en la Alameda del Banco, siempre r&aacute;pidos, la muralla, volv&iacute;an por Santiago, besaban la Porvera, el Arenal, la calle de los Bomberos, el&nbsp; cine olvidado del Astoria y volaba sobre el Retiro, el Parque Atl&aacute;ntico, Ciudasol, la calle Fresa, las Delicias, Caballero Bonald, Pescader&iacute;a Vieja, Divina Pastora, la plaza del Caballo,&nbsp; la Asunci&oacute;n, y la plaza Plateros que se llenaba de noches de antes, el parque de la Uni&oacute;n, paseos por el Poligono y risas en el Hontoria, y las noches de Comedia. La mente volaba y la dejaba sola, de puntillas, descalza, sin sentir m&aacute;s que ese aire que la llevaba por la oscura noche jerezana. No vi&oacute; que ten&iacute;a las llaves en la mano, pensando si salir a dar una vuelta, ahora que todo dorm&iacute;a y quiz&aacute;s, solo quiz&aacute;s, se manten&iacute;a como antes.</p>
<p>Una voz le pregunt&oacute;, &iquest;D&oacute;nde vas?</p>
<p>Y respondi&oacute; que no iba a ning&uacute;n lado, que se quedaba en el balc&oacute;n, donde pod&iacute;a tener los sue&ntilde;os que quisiera y donde nada hab&iacute;a cambiado. Al fin y al cabo, dec&iacute;a, los sue&ntilde;os caben en cualquier rinconcito.</p>
<p style="text-align: center;">&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Escribo</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=219</link>
    			<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 00:17:11 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=219#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[Escribo. S&oacute;lo son palabras que se lleva el tiempo. A veces me pregunto porque las personas escribimos. Algunas lo hacen porque les gusta, sencillamente; otras lo hacen porque tienen mucho que comunicar; otras por trabajo o costumbre. Algunas, como yo, por necesidad. 
Algunos d&iacute;as, me levanto con la terrible necesidad de llanar mis caminos de letras. Relatos sueltos, susurros al aire, inicios y finales. Cuando me despierto, esos d&iacute;as, mi mente no deja de hacer runrun y entonces necesito sentarme, al papel y al bol&iacute;grafo, al teclado o a la libreta peque&ntilde;a que va en mi bolso, y volcarlo todo. Como una planta que germina y empuja la tierra, el relato me empuja a sacarlo fuera. 
Las tardes de silencio me llenan de ruidos. A veces, cuando estoy sola mi mente empieza a dibujar, en forma de palabras, lo que llevo por dentro y escribo. No puedo olvidar aquellas tardes de oto&ntilde;o, cuando s&oacute;lo seis a&ntilde;os cargaban sobre m&iacute; el peso de la existencia. Y la gente dec&iacute;a: de mayor quiero ser maestra, de mayor quiero ser policia, de mayor quiero ser bombero. Y yo dec&iacute;a: de mayor quiero ser escritora.
He autoeditado un libro, el Colegio de Espa&ntilde;a ha publicado uno de mis relatos en sus Cuadernos del Lazarillo, gan&eacute; muchos premios de peque&ntilde;a, en el colegio y el instituto. Escrib&iacute; cada vez que la soledad llenaba el rinc&oacute;n de mi cuarto en la residencia de Salamanca. Llen&eacute; hojas y hojas, que luego perd&iacute;. Escrib&iacute; dos novelas que accidentalmente, acabaron en un vertedero de una ciudad con nombre de vino.
Ya soy mayor, y no soy escritora. Soy muchas cosas, mejores&nbsp; y peores,  un c&uacute;mulo de emociones, de sentimientos y palabras. Un a&ntilde;adido diario de  cosas que pasan, que hago o que digo. 
Sale el sol y se pone, cada d&iacute;a por el mismo lugar; mientras yo sigo el ritmo de la vida que no quise tener cuando era ni&ntilde;a.
Tienes que dejarte llevar. Es la parte importante del juego.
Pero algunas ma&ntilde;anas, cuando me levanto, s&oacute;lo pienso en escribir. Y entonces, soy escritora.
&nbsp;

&nbsp;]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>Escribo. S&oacute;lo son palabras que se lleva el tiempo. A veces me pregunto porque las personas escribimos. Algunas lo hacen porque les gusta, sencillamente; otras lo hacen porque tienen mucho que comunicar; otras por trabajo o costumbre. Algunas, como yo, por necesidad. </p>
<p>Algunos d&iacute;as, me levanto con la terrible necesidad de llanar mis caminos de letras. Relatos sueltos, susurros al aire, inicios y finales. Cuando me despierto, esos d&iacute;as, mi mente no deja de hacer runrun y entonces necesito sentarme, al papel y al bol&iacute;grafo, al teclado o a la libreta peque&ntilde;a que va en mi bolso, y volcarlo todo. Como una planta que germina y empuja la tierra, el relato me empuja a sacarlo fuera. </p>
<p>Las tardes de silencio me llenan de ruidos. A veces, cuando estoy sola mi mente empieza a dibujar, en forma de palabras, lo que llevo por dentro y escribo. No puedo olvidar aquellas tardes de oto&ntilde;o, cuando s&oacute;lo seis a&ntilde;os cargaban sobre m&iacute; el peso de la existencia. Y la gente dec&iacute;a: de mayor quiero ser maestra, de mayor quiero ser policia, de mayor quiero ser bombero. Y yo dec&iacute;a: de mayor quiero ser escritora.</p>
<p>He autoeditado un libro, el Colegio de Espa&ntilde;a ha publicado uno de mis relatos en sus Cuadernos del Lazarillo, gan&eacute; muchos premios de peque&ntilde;a, en el colegio y el instituto. Escrib&iacute; cada vez que la soledad llenaba el rinc&oacute;n de mi cuarto en la residencia de Salamanca. Llen&eacute; hojas y hojas, que luego perd&iacute;. Escrib&iacute; dos novelas que accidentalmente, acabaron en un vertedero de una ciudad con nombre de vino.</p>
<p>Ya soy mayor, y no soy escritora. Soy muchas cosas, mejores&nbsp; y peores,  un c&uacute;mulo de emociones, de sentimientos y palabras. Un a&ntilde;adido diario de  cosas que pasan, que hago o que digo. </p>
<p>Sale el sol y se pone, cada d&iacute;a por el mismo lugar; mientras yo sigo el ritmo de la vida que no quise tener cuando era ni&ntilde;a.</p>
<p>Tienes que dejarte llevar. Es la parte importante del juego.</p>
<p>Pero algunas ma&ntilde;anas, cuando me levanto, s&oacute;lo pienso en escribir. Y entonces, soy escritora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\"><img width=\"400\" height=\"107\" src=\"/userfiles/image/Imagenes/jugamos.jpg\" alt=\"\" /></p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Siempre</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=218</link>
    			<pubDate>Sat, 03 Jul 2010 20:44:47 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=218#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[
&nbsp;
&nbsp;
Siempre habr&aacute; cosas que recordar,
s&oacute;lo una flor, 
lo dice todo.
Dice Gracias
y Lo siento,
dice Perd&oacute;n,
y habla de amor.
Siempre habr&aacute; cosas que recordar
con una flor.
Miles de m&aacute;quinas nunca podr&aacute;n hacer una flor.]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p style=\"text-align: center;\"><img width=\"400\" height=\"300\" src=\"/userfiles/image/Imagenes/14092009117.jpg\" alt=\"\" /></p>
<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;</p>
<p style=\"text-align: center;\">Siempre habr&aacute; cosas que recordar,</p>
<p style=\"text-align: center;\">s&oacute;lo una flor, </p>
<p style=\"text-align: center;\">lo dice todo.</p>
<p style=\"text-align: center;\">Dice Gracias</p>
<p style=\"text-align: center;\">y Lo siento,</p>
<p style=\"text-align: center;\">dice Perd&oacute;n,</p>
<p style=\"text-align: center;\">y habla de amor.</p>
<p style=\"text-align: center;\">Siempre habr&aacute; cosas que recordar</p>
<p style=\"text-align: center;\">con una flor.</p>
<p style=\"text-align: center;\">Miles de m&aacute;quinas nunca podr&aacute;n hacer una flor.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Sentimiento atropellado</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=217</link>
    			<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 23:41:12 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=217#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[Ahora me paro a pensar, tras releer algunas entradas, y no puedo obviar el sentimiento que se despierta en m&iacute;.&nbsp; 
Soy scout. Lo digo en voz alta aunque a Kenneth no le haga gracia (:P) Soy scout. Y tengo un sentimiento por dentro que huele a campo, a fogata compartida, a risas y llantos, a pases, a Promesa, a Ley. Tengo por dentro un reloj que camina por las monta&ntilde;as m&aacute;s altas; tengo un sentimiento que late al son de una canci&oacute;n que nunca se olvida. 
Soy socut, y tengo miles de recuerdos felices, im&aacute;genes que valen seis meses de trabajo. Soy scout, y el camino me lleva a mirar el buz&oacute;n cada d&iacute;a desde el s&aacute;bado pasado, esperando mi carta. Es que dice Insignia de Madera. 
Soy scout, y conf&iacute;o en las personas. Y me niego a dar un futuro indecente a los que vienen detr&aacute;s de m&iacute;. Soy scout, y por eso saludo &quot;buena caza&quot; a otros que no conozco, y aprecio el valor del silencio una noche de campamento.
Soy scout, y tengo una mochila llena de recuerdos, unas botas que han caminado m&aacute;s que t&uacute; en todas tus vidas, un pa&ntilde;uelo con polvo de miles de caminos, un nudo que no se puede pronunciar atado a los sentimientos, un saco de noches en vela, un rotulador lleno de experiencias.
Soy scout, y no puedo evitar reirme todos los d&iacute;as, ser cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica.
Soy scout, y para m&iacute;, el honor importa m&aacute;s.
Soy scout, te invito a venir al campo, a respirar el verde, a montar una tienda, a hacer comida trampera, a cantar hasta quedar vac&iacute;a, a reir hasta llorar, a emocionarte en un pase, a pronunciar la Promesa, a respetar y aprender la Ley, a mirar al horizonte buscando tu meta, a tender tu mano, a no quedarte esperando que las cosas se solucionen solas, a preparar un festival, a caminar por las veredas, a saltar vallas, a comer fruta fresca, a susurrar secretos en una tienda de campa&ntilde;a, a confiar en tu mapa, a mirar la br&uacute;jula que apunta a la felicidad.
Te invito a emborracharte de alegr&iacute;as, a gritar con todas tus fuerzas.
No puedes entenderlo, y yo no te lo s&eacute; explicar. 
Es lo que tiene un sentimiento, que siempre va m&aacute;s all&aacute;.
]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora me paro a pensar, tras releer algunas entradas, y no puedo obviar el sentimiento que se despierta en m&iacute;.&nbsp; </p>
<p>Soy scout. Lo digo en voz alta aunque a Kenneth no le haga gracia (:P) Soy scout. Y tengo un sentimiento por dentro que huele a campo, a fogata compartida, a risas y llantos, a pases, a Promesa, a Ley. Tengo por dentro un reloj que camina por las monta&ntilde;as m&aacute;s altas; tengo un sentimiento que late al son de una canci&oacute;n que nunca se olvida. </p>
<p>Soy socut, y tengo miles de recuerdos felices, im&aacute;genes que valen seis meses de trabajo. Soy scout, y el camino me lleva a mirar el buz&oacute;n cada d&iacute;a desde el s&aacute;bado pasado, esperando mi carta. Es que dice Insignia de Madera. </p>
<p>Soy scout, y conf&iacute;o en las personas. Y me niego a dar un futuro indecente a los que vienen detr&aacute;s de m&iacute;. Soy scout, y por eso saludo &quot;buena caza&quot; a otros que no conozco, y aprecio el valor del silencio una noche de campamento.</p>
<p>Soy scout, y tengo una mochila llena de recuerdos, unas botas que han caminado m&aacute;s que t&uacute; en todas tus vidas, un pa&ntilde;uelo con polvo de miles de caminos, un nudo que no se puede pronunciar atado a los sentimientos, un saco de noches en vela, un rotulador lleno de experiencias.</p>
<p>Soy scout, y no puedo evitar reirme todos los d&iacute;as, ser cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica.</p>
<p>Soy scout, y para m&iacute;, el honor importa m&aacute;s.</p>
<p>Soy scout, te invito a venir al campo, a respirar el verde, a montar una tienda, a hacer comida trampera, a cantar hasta quedar vac&iacute;a, a reir hasta llorar, a emocionarte en un pase, a pronunciar la Promesa, a respetar y aprender la Ley, a mirar al horizonte buscando tu meta, a tender tu mano, a no quedarte esperando que las cosas se solucionen solas, a preparar un festival, a caminar por las veredas, a saltar vallas, a comer fruta fresca, a susurrar secretos en una tienda de campa&ntilde;a, a confiar en tu mapa, a mirar la br&uacute;jula que apunta a la felicidad.</p>
<p>Te invito a emborracharte de alegr&iacute;as, a gritar con todas tus fuerzas.</p>
<p>No puedes entenderlo, y yo no te lo s&eacute; explicar. </p>
<p>Es lo que tiene un sentimiento, que siempre va m&aacute;s all&aacute;.</p>
<p style=\"text-align: center;\"><img width=\"319\" height=\"500\" src=\"/userfiles/image/Imagenes/camporee.jpg\" alt=\"\" /></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Cabrón</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=216</link>
    			<pubDate>Sun, 27 Jun 2010 23:20:43 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=216#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, mientras caminaba por la calle, en mi mundo paralelo, escuch&eacute; un sonido fuerte, potente. Y yo, pens&eacute; que era algo que no era. Segu&iacute; caminando y entonces o&iacute; una voz lastimera que dec&iacute;a palabras que hieren en el lado del coraz&oacute;n. Y yo, no pude pensar.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La voz me taladraba el alma, como si fuera una voz propia. Cog&iacute; el tel&eacute;fono y marqu&eacute; el 112. Eran las 14: 07.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diez minutos despu&eacute;s lleg&oacute; el silencio, J lleg&oacute; a casa y le cont&eacute; todo y justo despu&eacute;s de nuevo, esa voz. Escuchaba atenta, con miedo y angustia. El sonido se hizo ensordecedor. Alguien pas&oacute; por la calle y gritaban hemos llamado a la policia, cabr&oacute;n, para ya, y o&iacute; como desde casa, J tambi&eacute;n gritaba, impotente: te estoy oyendo hijo de puta, para ya. Y las l&aacute;grimas ya me ca&iacute;an por la cara, y me ahogaba de rabia. Volv&iacute; a marcar 112, hab&iacute;an pasado 14 minutos. La voz al otro lado me interrogaba, con preguntas est&uacute;pidas, y mi voz casi no pod&iacute;a responder, se entrecortaba mientras intentaba explicarle lo que se o&iacute;a por toda la calle. &iquest;Tan dificil de entender? Yo no puedo responder m&aacute;s, por dios. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la policia? Las ventanas se abrieron, se asomaron curiosos a ellas, pero , &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la policia?
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tres minutos despu&eacute;s, cog&iacute; las llaves,&nbsp; y olvidando el calor, corr&iacute; como si me persiguiera el mismo diablo hasta la comisaria m&aacute;s cercana. Entr&eacute; y me miraron. Respira, dijeron. Pero mis palabras ya se atropellaban una tras otra m&aacute;s r&aacute;pido que mi cabeza pensaba. &Eacute;l me mir&oacute;. Me pregunt&oacute; donde era. Yo volv&iacute; a repetir la misma historia por cuarta vez en 30 minutos. Me dijeron Acaba de llegar el aviso del 112.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuelta a casa, me sent&eacute; en una silla. No sab&iacute;a si era peor, el silencio atronador que llenaba la calle, o el ruido de antes. Pas&oacute; mucho rato y J y yo bajamos a la calle, para dejar los datos.&nbsp; Yo pregunt&eacute;, &iquest;&eacute;l se queda ah&iacute;? El policia me dijo: No, va detenido. Yo dije, &iquest;Ella est&aacute; bien? Me contest&oacute; que s&iacute;, pero que no quer&iacute;a denunciarlo.
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Interiormente me cagu&eacute; en la puta madre del miedo. Me cagu&eacute; en la puta madre, de aquel a quien la voz le gritaba desde el otro lado de la calle cabr&oacute;n, sueltame, me haces da&ntilde;o, no me pegues hac&iacute;a solo un rato. Interiormente, escup&iacute; y solt&eacute; injurias contra ese que esta tarde, a las dos de la tarde, pegaba a una mujer, en el edifico de enfrente durente media hora.
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces el cabr&oacute;n sali&oacute; y sabe dios que le hubiera abierto la cabeza contra un bordillo de no estar all&iacute; la policia.
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cierro los ojos y oigo su voz gritando, cierro los ojos y pienso si necesitar&aacute; algo. Cierro los ojos y aprieto los pu&ntilde;os, porque no tiene valor para denunciar algo que ha escuchado toda la calle.
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ahora, cuando ha ca&iacute;do la noche, mientras miro por el balc&oacute;n la casa con las luces apagadas, pienso y me lleno de rabia contenida.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces, mientras caminaba por la calle, en mi mundo paralelo, escuch&eacute; un sonido fuerte, potente. Y yo, pens&eacute; que era algo que no era. Segu&iacute; caminando y entonces o&iacute; una voz lastimera que dec&iacute;a palabras que hieren en el lado del coraz&oacute;n. Y yo, no pude pensar.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La voz me taladraba el alma, como si fuera una voz propia. Cog&iacute; el tel&eacute;fono y marqu&eacute; el 112. Eran las 14: 07.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diez minutos despu&eacute;s lleg&oacute; el silencio, J lleg&oacute; a casa y le cont&eacute; todo y justo despu&eacute;s de nuevo, esa voz. Escuchaba atenta, con miedo y angustia. El sonido se hizo ensordecedor. Alguien pas&oacute; por la calle y gritaban <i>hemos llamado a la policia, cabr&oacute;n</i>, <i>para ya</i>, y o&iacute; como desde casa, J tambi&eacute;n gritaba, impotente: <i>te estoy oyendo hijo de puta, para ya</i>. Y las l&aacute;grimas ya me ca&iacute;an por la cara, y me ahogaba de rabia. Volv&iacute; a marcar 112, hab&iacute;an pasado 14 minutos. La voz al otro lado me interrogaba, con preguntas est&uacute;pidas, y mi voz casi no pod&iacute;a responder, se entrecortaba mientras intentaba explicarle lo que se o&iacute;a por toda la calle. &iquest;Tan dificil de entender? Yo no puedo responder m&aacute;s, por dios. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la policia? Las ventanas se abrieron, se asomaron curiosos a ellas, pero , &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la policia?</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tres minutos despu&eacute;s, cog&iacute; las llaves,&nbsp; y olvidando el calor, corr&iacute; como si me persiguiera el mismo diablo hasta la comisaria m&aacute;s cercana. Entr&eacute; y me miraron. Respira, dijeron. Pero mis palabras ya se atropellaban una tras otra m&aacute;s r&aacute;pido que mi cabeza pensaba. &Eacute;l me mir&oacute;. Me pregunt&oacute; donde era. Yo volv&iacute; a repetir la misma historia por cuarta vez en 30 minutos. Me dijeron<i> Acaba de llegar el aviso del 112.</i></p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuelta a casa, me sent&eacute; en una silla. No sab&iacute;a si era peor, el silencio atronador que llenaba la calle, o el ruido de antes. Pas&oacute; mucho rato y J y yo bajamos a la calle, para dejar los datos.&nbsp; Yo pregunt&eacute;, &iquest;&eacute;l se queda ah&iacute;? El policia me dijo: No, va detenido. Yo dije, &iquest;Ella est&aacute; bien? Me contest&oacute; que s&iacute;, pero que no quer&iacute;a denunciarlo.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Interiormente me cagu&eacute; en la puta madre del miedo. Me cagu&eacute; en la puta madre, de aquel a quien la voz le gritaba desde el otro lado de la calle <i>cabr&oacute;n, sueltame, me haces da&ntilde;o, no me pegues</i> hac&iacute;a solo un rato. Interiormente, escup&iacute; y solt&eacute; injurias contra ese que esta tarde, a las dos de la tarde, pegaba a una mujer, en el edifico de enfrente durente media hora.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces el cabr&oacute;n sali&oacute; y sabe dios que le hubiera abierto la cabeza contra un bordillo de no estar all&iacute; la policia.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cierro los ojos y oigo su voz gritando, cierro los ojos y pienso si necesitar&aacute; algo. Cierro los ojos y aprieto los pu&ntilde;os, porque no tiene valor para denunciar algo que ha escuchado toda la calle.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ahora, cuando ha ca&iacute;do la noche, mientras miro por el balc&oacute;n la casa con las luces apagadas, pienso y me lleno de rabia contenida.</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
			
						<item>
    			<title>Los boligrafos estan de luto</title>
    			<link>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=215</link>
    			<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 14:57:41 +0200</pubDate>
					<comments>http://www.losmismosclavos.es/verarticulo.php?id=215#comentarios</comments>
    			<dc:creator>mara</dc:creator>
					
					<category>Losmismosclavos.es</category>
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					<description><![CDATA[Estaba leyendo cosillas por ah&iacute;, y de pronto... se me atropellan las ideas. Tengo una manzanita arrugada, clavadita en la garganta. Me tiemblan las manos y miro las estanterias de libros.&nbsp; Este a&ntilde;o es un a&ntilde;o de p&eacute;rdidas. Precisamente hoy, que empec&eacute; mi nuevo libro llena de ilusiones.
Queda claro que hoy, no es un buen d&iacute;a para escribir, los bol&iacute;grafos est&aacute;n de luto.
Cada uno de mis libros es un tesoro, cuidado, querido... y los autores forman parte de mi vida, unos m&aacute;s que otros...
Nadie me contar&aacute; el Evangelio seg&uacute;n Jesucristo; no me ense&ntilde;ar&aacute;n la Caverna.
&iquest;D&oacute;nde quedar&aacute;n Todos los Nombres?
Mientras saco despacio de la estanteria de nuevo Ensayo sobre la ceguera, el primer libro suyo que am&eacute;. Acaricio el libro, pensando como me atrap&oacute; su literatura extra&ntilde;a y clara, como me llev&oacute; de mi infancia a mi madurez de la mano de sus letras; y... me lleno de tristeza y mi voz, sin querer, tropieza mientras digo, hasta siempre, Saramago.
&nbsp;
]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba leyendo cosillas por ah&iacute;, y de pronto... se me atropellan las ideas. Tengo una manzanita arrugada, clavadita en la garganta. Me tiemblan las manos y miro las estanterias de libros.&nbsp; Este a&ntilde;o es un a&ntilde;o de p&eacute;rdidas. Precisamente hoy, que empec&eacute; mi nuevo libro llena de ilusiones.</p>
<p>Queda claro que hoy, no es un buen d&iacute;a para escribir, los bol&iacute;grafos est&aacute;n de luto.</p>
<p>Cada uno de mis libros es un tesoro, cuidado, querido... y los autores forman parte de mi vida, unos m&aacute;s que otros...</p>
<p>Nadie me contar&aacute; el <i>Evangelio seg&uacute;n Jesucristo</i>; no me ense&ntilde;ar&aacute;n la <i>Caverna</i>.</p>
<p>&iquest;D&oacute;nde quedar&aacute;n <i>Todos los Nombres</i>?</p>
<p>Mientras saco despacio de la estanteria de nuevo<i> Ensayo sobre la ceguera</i>, el primer libro suyo que am&eacute;. Acaricio el libro, pensando como me atrap&oacute; su literatura extra&ntilde;a y clara, como me llev&oacute; de mi infancia a mi madurez de la mano de sus letras; y... me lleno de tristeza y mi voz, sin querer, tropieza mientras digo, hasta siempre, Saramago.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><img width="379" height="395" src="/userfiles/image/Imagenes/libros.gif" alt="" /></p>]]></content:encoded>
					
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